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Rock the Coast 2019

Mare Nostrum Castle Park, Fuengirola (Málaga)
Fotos: Rock the Coast (Irene Serrano, Magda Lázaro)

Si un aspecte ha destacat en l'inici de temporada de festivals d'aquest 2019 és l'adveniment d'una nova proposta que ha vingut a sumar-se a algunes cites consolidades i unes quantes edicions a les esquenes. No ho ha fet de qualsevol manera. Sempre s'acostuma a mirar el cartell i valorar la cita, com a mínim a priori, amb aquest criteri però les informacions conegudes sobre l'emplaçament i la proposta en sí que ens feia aquest Rock the Coast resultaven una de les incógnites de la temporada. No hem volgut perdre l'oportunitat de ser-hi, valorar-ho per nosaltres mateixos i, com no, explicar-ho. El nostre company Víctor M.Lera ha viatjat al Rock the Coast i ens explica els detalls.

EL FESTIVAL

Recinte Rock the CoastA lo largo de los últimos veinticinco años este país ha evolucionado exponencialmente en muchos aspectos. Bueno, no en todos, o esa era la sensación que nos daban. Los festivales de Heavy Metal nacionales siempre han tenido su propio baremo en la escala de la evolución. Tan diferente era que parecía que no llegaríamos nunca a disfrutar uno a la altura de nuestros vecinos europeos dentro de nuestras fronteras.

Tras años peregrinando por Europa, en cada ocasión que he pisado un festival cercano siempre me he ido con la sensación de abandono, de la falta de detalles, de no cuidar al público como personas que son. Algunos tienen fama de haber mejorado mucho, e incluso de ser muy profesionales. Tengo mis dudas, y a los algunos hechos recientes me remito. En cambio, en Fuengirola se ha dado con la tecla. Era la primera edición y se crearon unas expectativas muy altas, difíciles de cumplir. Pues se cumplieron, e incluso se superaron con creces.

Uno, que ya peina algunas canas, que ha tenido la suerte de presente en muchas de las etapas de esta evolución de la industria musical (y en las que no, tener buenos informadores) conoce de primera mano cuando un negocio se hace con cariño y cuando se hace solo por dinero, cuanto más rastrero mejor. Por suerte todo cambia, todo evoluciona y hemos tenido la oportunidad, desde mi punto de vista, de disfrutar del, probablemente, mejor festival de Hard Rock y Heavy Metal hecho en la península.

Ambient Rock the Coast 2019Las mejoras no solo han sido en el cuidado del visitante, además de otros aspectos que desgranaré a continuación. El primer dato que daba la sensación que todo iba a ser diferente fue la comunicación por parte de la organización, siempre muy fluida. Luego, un cartel rico y variado, más allá de las bandas con las que juegan buena parte de otros festivales. Bandas grandes, bandas pequeñas, de fuera y nacionales, con reconocimiento masivo o solo de unos pocos, jóvenes y veteranas, exclusivas que sí fueron exclusivas y la presencia de Ritchie Blackmore tocando temas de RAINBOW en España treinta y siete años después de su última visita. Solo mirando el cartel se intuía un trabajo y un esfuerzo encomiable, pero quedaba comprobar in situ si el resto estaba a la altura. Y lo estuvo sin ningún tipo de duda, celebrándose una excelente primera edición. A continuación, podéis leer las razones.

La primera de ellas fue que el público podía entrar y salir del recinto sin inconvenientes y en apenas unos minutos. En la entrada los necesarios registros se hacían con rapidez y preocupándose solamente de los objetos que pudieran crear problemas serios. Moverse por el recinto era fácil, cómodo y rápido. E incluso el recinto del castillo (Castillo Sohail) estaba listo para no colapsar la entrada, organizando correctamente acceso y salida por los dos accesos que tiene el patio. Las gradas siempre se agradecen, más cuando hay alguna situación cercana que lo requieren.

El recinto es excelente en muchos aspectos, tal y como se anunció hace meses. Por un lado, está al lado del paseo marítimo, por lo que ver el escenario con la playa detrás es una sensación única. Más de un protagonista seguro que alucinó con la situación. Por otro lado, tiene césped, está en rampa y permite ver y escuchar de una forma óptima los conciertos desde diferentes puntos, incluida la grada. Y lo mejor de todo: no se puede ampliar, es decir, el festival siempre va a ser sostenible. Sí, quizás suba el precio de la entrada, como han tenido que hacer otros festivales europeos en su misma situación (Bang Your Head, Keep It True, etc), pero es a cambio de mantener buenos carteles compensando la total comodidad de los asistentes.

Escenari Castell Rock the coastTodo lo anterior habla sobre los escenarios principales. Me queda el tercero, el mejor de todos: ver un concierto dentro de un patio de un castillo es de las mejores sensaciones que he vivido en mi vida. Cuando estaba allí arriba me imaginaba lo ideal que es este escenario para bandas como Ashbury, Winterhawk o Cirith Ungol. Podría ser algo inolvidable.

Otros aspectos fundamentales del festival fueron la entrada, donde funcionó todo de una forma ágil y eficiente. En las taquillas apenas hubo colas, lo mismo que en la zona de recogida de pulseras o en el acceso al recinto. Cierto es que en el punto exterior de recarga monetaria hubo algo más de lo habitual en el festival en algún momento puntual, pero en su defecto he de decir que en los puntos interiores se podía recargar las pulseras sin esperas, independientemente de la hora de cada jornada.

Conseguir un refrigerio era inmediato dado el gran número de barras y su tamaño, además de tener un personal muy eficiente y profesional. Ni en los momentos más críticos que se producen en cada evento multitudinario se perdió la compostura. Además, como defensor de los festivales sostenibles he de agradecer los precios en las barras, perfectamente ajustados a los salarios de la península. Queda demostrado una vez más que cuando se escucha al público se puede evolucionar y adaptar a sus necesidades. Varios food trucks se encargaron de alimentar a los asistentes. No pude probarlos todos, pero los que sí tuve oportunidad, bien, alimento rápido y de calidad, además de variedad. No sé si hay opción de incluir alguno más de cara a próximas ediciones. Lo comento en vistas a algún momento crítico, donde existe riesgo de formarse alguna cola interminable por acudir un buen número de público a una zona concreta.

El tema higiénico es muy importante, más cuando vas a estar un elevado número de horas dentro de un recinto. Si hablamos de evacuatorios el amplio número situado a lo largo de todo el recinto propició un rápido acceso a ellos. Además, también disponíamos de baños de pago voluntario, bien pensados para situaciones más difíciles de afrontar. Es decir, como en Europa. Lo único que eché en falta fue alguna fuente o lavabo en las zonas del excusado. Desconozco si había, y desconozco las razones de no ponerla en caso contrario. Supongo que un detalle como este, en un festival tan meticulosamente cuidado, tiene alguna explicación. Eso y un mercadillo más extenso, pero el recinto está muy limitado y no hay muchas más opciones.

El sistema de vasos de pago ayudó muchísimo a evitar que el suelo de llenase de basura. Sí, aún había muchos tirados, cosa que no entiendo a estas alturas de la vida. Lo mismo es aplicable a otros residuos, también poco entendible cuando había varias papeleras distribuidas por todo el recinto. E incluso, comprobado en primera persona, en las barras te recogían lo que fuese para tirarlo ellos mismos al contenedor.

El merchandising oficial, amplio y con buen aspecto. Cuando finalizó la jornada del sábado me acerqué y daba la sensación de haberse vendido en su gran mayoría. Información en las pantallas de las horas de las firmas, zonas de sombra, beer garden, pago con pulseras, recarga con tarjeta… todos esos detalles que forman parte de la monserga habitual de los visitantes a algunos festivales europeos los vimos en Rock The Coast.

En definitiva, y por ir dando por terminada mi opinión del festival, he de decir que tanto en mi caso como con todos los amigos y conocidos que tuve la ocasión de charlar, salimos con una muy buena impresión. Por primera vez nos han tratado como personas sin peros, hemos podido disfrutar un festival sin agobios, en un entorno inmejorable, con un cartel variado y atractivo, y todo dentro de unos precios razonables.

LA MÚSICA, DIVENDRES 14 DE JUNY

Todo cambia, todo evoluciona. Tarde o no, los resultados llegan, y junto a ellos los reconocimientos. Rock The Coast, tras un brillante trabajo, los tiene. Blaze Bayley también. O esa fue la imagen con la que me quedé en el festival. Supongo que mucha gente allí presente estaba deseando escuchar los temas de la doncella, pero otros, sin duda, estaban para respaldar a un luchador del Heavy Metal. Un trabajador nato, malogrado en su momento por, simplemente, aceptar una sustitución que el tiempo ha confirmado ser imposible. Los discos grabados no fueron los mejores, pero contenían grandes temas que aún interpreta Iron Maiden en directo. En Fuengirola fueron muy bien recibidos Lord of the flies, Sign of the Cross, The Clansman, Man on the edge o Futureal. Cierto que se echó de menos la carrera en solitario del vocalista británico, pero estos temas también son parte de su historia, y veo genial que salga a defenderlos encima de un escenario. Es su legado.

Sonando a sonidos del pasado pero siendo presente tenemos a Graveyard. A pesar de interpretar los temas con una calidad inmensa, la banda no consigue recrear la atmósfera conseguida en sus grabaciones. Con esto no digo que el concierto no mereciese la pena, ni mucho menos. Fue brillante, algo que unos músicos de tanta calidad ofrecen casi siempre. Con un repertorio centrado solamente en dos de sus discos, interpretaron temas como Walk On, Hisingen blues, Please Don’t o The Siren. Lástima no ofrecieran nada de su trabajo de debut, pero los festivales tienen sus limitaciones de tiempo y los suecos se quedaron sin él.

HittenVenimos hablando de la evolución en este país. En uno de los aspectos donde más se aprecia es en la calidad de las bandas actuales de Hard Rock y Heavy Metal. Había muchas en el festival que podrían competir en primera división europea. Su trabajo y su esfuerzo obtendrán recompensa, como la están recogiendo los murcianos Hitten. Tras arrasar Madrid hace apenas un mes, esta vez le tocaba hacerlo en la costa. Lo hicieron, una vez más y sin que pareciera pesar la responsabilidad de tocar en tamaño evento. Nos están malacostumbrando, para bien. Lástima su actuación fuese lastrada por un sonido demasiado bajo de ambas guitarras, con una batería sobresaliendo notablemente. Y sí, hubo mucha gente disfrutándoles. Lógico, son la gran sensación del Heavy Metal patrio. Y sí, salieron convencidos de su gran calidad como banda, destacando sin duda la labor de Alex Panza a la voz. Take It all, In The Heat of The Night, Final Warning, On the Run, Twist of Fate, todo de su último disco, formaron parte del repertorio. Un repertorio que no contó con la genial Rocking Out The City que creo hubiera funcionado a las mil maravillas. El final la pusieron con la canción que daba título a su segundo lanzamiento, State of Shock, dejándonos con ganas de más a todos los allí presentes.

Wintersun hicieron lo que creo quiere la gran mayoría de sus seguidores: interpretar su primer disco al completo, celebrando así su decimoquinto aniversario por todo lo alto. En perfecto orden, como deben hacerse este tipo de cosas. La banda sonó potente, compacta y se les vio con ganas de querer conquistar el recinto. Sin duda fue un gran acierto la contratación de esta banda para el festival. Sí, podrían haber tocado de noche, creando una atmósfera más acorde a su sonido extremo, pero en los festivales de referencia europeos en muchas ocasiones lo hacen con luz del sol, sin perder un ápice de potencia y actitud.

Uno que no necesita evolucionar es el señor Udo Dirkschneider. No tiene motivos para ello. Tampoco necesita las canciones de su antigua banda, aunque algún visitante se llevó un susto al sonar Make the Move, al guardar gran parecido a Living for tonite. A este señor no le hace falta nada de Accept. Tiene una larguísima discografía en solitario con la que puede hacer repertorios excelentes de varias horas de duración. Aquí estuvo limitado solo a una hora, con lo que tuvo que seleccionar sus clásicos imperdonables y algún tema de su último trabajo. Sí, ya lo presentó en gira, pero en el festival había mucho público que seguramente no tuvo la oportunidad de disfrutarle en sala. Tras Tongue Reaper y la ya comentada Make the Move, siguieron con grandes temas como 24/7, Mastercutor, Independence Day o Vendetta. Un pequeño inciso con la genial Rising High de su último trabajo de estudio, y vuelta con clásicos para la traca final. Animal House puso al público a cantar como locos, siguiendo la fiesta con Man and Machine y la excelente They Want War. El obrero del Heavy Metal por excelencia hizo lo que sabe hacer mejor que nadie: aleccionar desde el escenario. Da igual los cambios de formación que sufra, la edad que tenga, los problemas físicos o que no seleccione ningún tema de su antigua banda. UDO es y será siempre el amo del Heavy Metal. Lo fue en la época más dura de finales del siglo pasado, y ya bien entrado este nuevo siglo, recoge los reconocimientos de una vida dedicada plenamente la música que tanto amamos.

La buena de Tarja Turunen quiso volar en solitario. Nunca ha conseguido llegar a la altura de su pasado, aunque no cesa en su empeño. De momento ha roto buena parte de las cadenas que le condenaban a un estilo de canto concreto, por el hecho de haberlo utilizado anteriormente. Tiene una voz preciosa y su compromiso con el metal está fuera de duda. Ese compromiso lo demostró en el escenario de Rock The Coast. El problema que tiene Tarja, desde mi punto de vista, es que su carrera en solitario está repleta de temas que no tienen gancho, al menos para un servidor. Su interpretación, insisto, es genial, pero el público se aburre si le das temas anodinos. Solo con recordar su reacción ante la versión Over The Hills and Far Away para comprobar lo que afirmo. Quizás deba seguir explorando en sonidos más accesibles, o incluso hacer uso de ayuda externa en la composición. Sea como sea, un diamante en bruto la finlandesa necesita una compañía a su altura.

UfoSi de evolución se trata, ciertos veteranos británicos la han vivido al completo. Vinieron a Rock the Coast en exclusiva para despedirse de sus fans españoles, y lo hicieron por todo lo alto. Quizás comenzaron un poco fríos, con un Phil Mogg calentando poco a poco su voz. No olvidemos que este señor tiene 71 años. Es lógico que gestione amablemente sus cuerdas vocales para llegar al final del concierto en un buen estado. No solo lo hizo así, sino que llegó de una forma excelente. Por otro lado, destacar el enorme trabajo de Vinnie Moore. Algún conocido que se había negado a ver a Ufo con él en sus filas, simplemente alucinó. Adapta los temas perfectamente a su técnica, incluso añade algún detalle que encaja como anillo al dedo. Todo esto sin perder la esencia de los mismos. El resultado es excelente, tal y como se vio en el escenario de Fuengirola. El repertorio, como no podía ser de otra forma, estuvo lleno de clásicos que han influencia a miles de bandas alrededor del mundo. Desde el arranque con Mother Mary, pasando por We Belong to the Night, o siguiendo con las geniales Lights Out o Only You Can Rock Me. El público agradeció, sin duda, que el repertorio estuviera lleno de clásicos para esta ocasión de despedida. Cherry, Love to Love y Makin’ moves abrieron la segunda mitad del concierto, siendo teloneras excepcionales de un final para el recuerdo. Too Hot to Handle puso al público patas arriba, mientras que Rock Bottom sirvió para el reconocimiento general de Vinnie Moore. El final con Doctor Doctor fue apoteósico, sacando alguna lagrimilla a quien escribe estas líneas. No sé si será la última vez que tenga la ocasión de disfrutar a esta banda, pero lo que sí tengo claro es que no pudo haber mejor despedida. Sin duda, fueron el mejor concierto de la primera jornada, y, probablemente, del festival. Lástima Paul Raymond no lo pudiera celebrar con nosotros.


Siguiendo con la evolución, va tocando que lleguemos a poder estar en al menos dos sitios a la vez. Cuando uno visita un festival con varios escenarios es consciente que los solapes pueden ser dolorosos. En mi caso, que la actuación de Seventh Wonder coincidiera casi de pleno con la de Ufo me planteó serias dudas. La solución inicial era acercarme a ver un rato a los suecos, pero ante la enorme despedida de nuestros escenarios que estaban realizando los británicos y ante una ocasión única de disfrutarles con un sonido espectacular, decidí que a los suecos les tocaría esperar.

Otros que han vivido la evolución del Hard Rock han sido ciertos chicos alemanes. Y han formado parte de ella a lo largo de sus cinco décadas encima de los escenarios. Estoy hablando de Scorpions, quienes hicieron un concierto acorde a la calidad del festival. Otra cosa no, pero actitud siguen teniendo a raudales. Actitud y sinceridad. Con esto último no digo que otras bandas la tengan, pero hay veces donde uno se siente engañado con tanto pregrabado. Prefiero que los temas sean de verdad, a pesar de tener que hacer algunos arreglos para interpretarlos correctamente. Con una intro basada en Crazy World, los alemanes salieron al escenario de Fuengirola con ganas de comerse el mundo interpretando Going Out With a Bang y Make It Real. Continuaron con Is There Anybody There? Dejando clara cual iba a ser la tónica del concierto: los continuos cambios de intensidad. Es entendible dada la edad de la mayoría de sus miembros. En The Zoo el sonido ya mejoró notablemente desde mi posición, estando a la misma altura que el previo con UFO, al menos en cuanto a calidad se refiere. En Coast to Coast vivimos el mejor momento del concierto, debido a que al ser instrumental, todo sonó milimetrado, sin necesidad de bajar un poquito el ritmo para facilitar la labor vocal de Klaus Meine. Send Me an Angel y Wind of Change volverían a bajar un poco la intensidad del concierto, rápidamente recuperada con Bad Boys Running Wild y Tease Me Please Me.
Un solo de batería de Mikky Dee siempre es de agradecer, a pesar de no ser yo precisamente una persona que los aprecie habitualmente. Subido en su plataforma, ésta fue elevándose hasta cerca de la cubierta del escenario mientras la bestia sueca aporreaba los parches sin compasión. Tras la finalización del mismo, la banda salió para interpretar Blackout y Big City Nights, ya sin reservarse nada de energía. De esta manera tan clásica, se despidieron por primera vez del escenario. El broche final lo pusieron con los clásicos Still Loving You y Rock You Like a Hurricane, dejando el nombre de SCORPIONS muy alto. El concierto fue de menos a más, pero en ningún momento hubo sensación de abandono por parte de los alemanes. Un buen concierto que sin duda fue el más presenciado, y probablemente, el más celebrado.

De Europe no puedo decir nada de primera mano. Su concierto coincidía con el de Angel Witch y decidí aprovechar la oportunidad de disfrutar de una banda que no es habitual por estos lares. De todas formas, compañeros de viaje me comentaron que su concierto fue excelente en la ejecución y en el sonido que le acompañaba. No me sorprende. Solo han pasado unos meses desde la última vez que tuve la oportunidad de verles y aún mantengo vivo el recuerdo del mismo. Y tampoco me extraña teniendo en cuenta el gran sonido del que disfrutamos durante todo el día.

Angel WitchTras el huracán teutón tocaba subir al recinto del castillo para ver a una de esas bandas que no ha evolucionado, pero que tampoco lo necesita. Su actividad discográfica de limita a apenas un larga duración en los últimos treinta y tres años. Por cierto, aprovecho para recomendarlo. A pesar de ser un trabajo de calidad, el público sigue prefiriendo su disco debut, así que ellos se encargan de dárselo en buena parte del repertorio. Bueno, casi el repertorio al completo. Hablamos de Angel Witch. La veterana banda de la NWOBHM cumplió en su paso por Fuengirola. Sí, son muy fríos encima del escenario y da la sensación de banda aburrida cumpliendo el expediente. Desconozco los motivos, pero la losa de su canción homónima tiene que pesar demasiado. Su primer disco es de matrícula de honor, y que lo toquen casi en su totalidad es de agradecer. El cierre, como no podía ser de otra forma, lo pusieron con la susodicha homónima para alegría y júbilo por parte del público, fiel o no a la banda. De esta forma daba por concluido un concierto correcto, sin grandes alardes pero con ejecución suficiente para defender de forma notable el legado de una leyenda británica.

La traca final de la primera jornada la prendieron Carcass. Sin duda, fue un acierto poner una banda extrema para cerrar, para dejar todo patas arriba. La intro comenzaba a sonar cuando bajaba del castillo, tras la finalización del concierto de sus compatriotas Angel Witch. Desconozco qué ocurrió, pero tras la finalización de la misma todo se paró. Supongo que un problema técnico impidió arrancar el concierto con normalidad. Por suerte, apenas unos instantes después la banda estaba descargando su brutalidad. No soy experto en la banda, pero su concierto fue de primerísimo nivel. Claro, contundente, directo, sin parones ni tiempo para el descanso. Su actitud siempre es positiva y en Fuengirola no fue menos. Repaso a buena parte de su discografía, con especial hincapié en su último disco de estudio, el fantástico Surgical Steel, y el ya clásico final con Heartwork sirvieron para dejar contentos a los no pocos asistentes que aún aguantábamos hasta última hora. Un gran concierto, una vez más, de los ingleses con el que concluía la actividad en los escenarios de Rock The Coast.

De esta forma tan acertada despedíamos una primera jornada donde todo fluyó con la más absoluta normalidad, sin incidentes que pudiera ver, con un ambiente inigualable e inmejorable, con claros gestos de satisfacción en las caras del respetable. Una jornada para el recuerdo, donde todo salió bien, desde la puntualidad hasta el gran sonido que disfrutamos como tónica general. Una jornada que abría las puertas de la historia a un festival que se presentó con fuerza, se ejecutó con profesionalidad y concluyó con el recinto arrasado por un cuarteto inglés.

SÁBADO 15 JUNIO,  CONSAGRACIÓN DEL ÉXITO

La segunda jornada del festival comenzaba de forma atípica para un servidor. Diversos problemas de índole personal y profesional impidieron mi presencia en el recinto del festival a primera hora. Por desgracia no pude ver a FREEDOM CALL y a JINJER, estos últimos una de las últimas sensaciones dentro de la industria del metal. Así que pude llegar cuando unos chicos de Albacete estaban repartiendo thrash metal a diestro y siniestro, como hacen habitualmente.

Creo que, sinceramente, de Angelus Apatrida poco o nada os puedo descubrir a estas alturas de su carrera. Trabajo encomiable en estudio, directos intensos y muy profesionales, y una actitud excelente a la hora de sobrevivir en este negocio. Desde una ciudad pequeña han conseguido llegar a las más altas posiciones de la escena europea a base de esfuerzo y trabajo. En Rock the Coast hicieron lo que mejor saben hacer: dar conciertos intensos y con mucha rabia. A lo largo de los cuarenta minutos de los que disponían hicieron lo básico en este tipo de conciertos: un pequeño repaso de su última obra durante la primera mitad del concierto, de la cual interpretaron Downfall of the Nation, One of Us y Sharpen the Guillotine, y una segunda mitad centrada en su ya clásicos, como Give’em War y You Are Next. Entremedias hubo tiempo para una versión del The Antichrist de Slayer. Más no se puede hacer en tan poco tiempo. Siguiendo el camino tan excepcional que llevan, muy probablemente la próxima vez que actúen en este festival lo harán en posiciones mucho más altas.

Dark TranquilityDe Albacete saltábamos a Suecia, concretamente a Gotemburgo. Hace más de un cuarto de siglo se creó un estilo único, una pequeña evolución del sonido Death Metal que servía para crear algunas bandas que nos regalarían temas potentes pero mucho más accesibles que las bandas más puras del género. Uno de los pilares básicos fue, y lo sigue siendo, Dark Tranquility, banda que además no ha dado opción a evoluciones de sonido raras, y que siempre destacaron por el trabajo constante. Publican discos con más o menos la misma frecuencia de tiempo y están continuamente en la carretera. En la parada de Fuengirola se encontraron con un público muy numeroso. Un público que no llegó a entender cómo en un festival donde todo sonó genial, una banda que suele sonar siempre bien sufriese una bola de sonido que hacía indescifrables los temas que interpretaban. Desconozco las razones, pero creo que la banda fue totalmente ajena a lo que ocurría fuera del escenario. Ellos lo dieron todo, como siempre, y se les vio cómodos, pero aquello no sonaba y el público se enfriaba. Con gran presencia de temas de su último disco, Atoma, el repaso al resto de su discografía fue lo mejor recibido. Clásicos como Monochromatic Stains o The Treason Wall fueron muy bien recibidos, a pesar del sonido infame. Fiction se ha convertido en piedra angular de la banda estos últimos años, por lo que hubo tiempo para interpretar The Mundane and the Magic y Terminus (Where Death Is Most Alive). Para la traca final dejaron The Wonders at Your Feet, ThereIn y Misery's Crown, dejando un sabor agridulce en los asistentes. Buen concierto, buena actitud, pero el sonido no estuvo a la altura de lo ofrecido en el escenario.

MagnumDonde sí estuvo a la altura, ¡y de qué manera!, fue durante el concierto de Magnum. No tenía gran recuerdo de sus últimas veces, más por set list que por interpretación. En Fuengirola acertaron mucho con el repertorio (siempre se van a quedar mil joyas en el tintero), interpretaron de lujo y sonó de una forma excelente. Hicieron, para mi gusto, el mejor concierto de la jornada. Con un Bob Catley completamente entregado, apenas se salió del provocador del que disponía el Main Stage 1. Siempre cerca del público, de su público, ese que tanto ama y que le llevó en volandas durante la hora que MAGNUM arrasaron el festival. Sí, hubo algún momento donde se le veía un poco forzado, pero es lo que comento siempre: prefiero notar esa carencia a sentirme engañado y estafado con pregrabados. El directo tiene sus fallos, y si le añadimos la edad del vocalista, es lógico que no todo salga a la perfección.
Sea como sea, las sensaciones vividas con joyas como Sacred Blood “Divine” Lies, Lost on the Road to Eternity o How Far Jerusalem son muy difíciles de describir. Os juro que no tengo problema en redactar, pero hay momentos, como en este momento recordando el concierto de estos señores, que lo único que me apetece poner es un emoticono de total satisfacción. Me resulta complicadísimo trasladar las emociones vividas a un pequeño párrafo. All England's Eyes sonó excelente. Vigilante siguió con el poderío sonoro, y con Don't Wake the Lion se lo llevaron todo, tanto en interpretación como en ovación. Para el final se reservaron Sacred Hour y bueno, quizás se podría haber elegido algo más potente, pero lo que no se va a poder elegir es otro concierto como el realizado por una de las bandas más elegantes de la historia del rock británico.

Volvíamos a Suecia para tener uno de los más brillantes músicos de las últimas décadas. Opeth tenían el gran honor de abrir para Ritchie Blackmore, cosa que claramente emocionó al gran Mikael Åkerfeldt. Siempre sale su lado cómico en cada concierto y en Fuengirola no fue menos. A pesar de llevar una larga trayectoria, haber tocado en las mejores plazas del mundo, ante miles de fans, creo que difícilmente se habían enfrentado a algo tan emocionante para ellos como el hecho de ser la antesala del concierto más deseado de todo el fin de semana. Bajo estas circunstancias, siguiendo el gran sonido que nos acompañó durante todo el festival, los suecos salieron ante un numeroso público, parte fans, parte curiosos cogiendo sitio para ver a RAINBOW. Los primeros estoy seguro que salieron encantados ante una nueva lección de OPETH en directo. De los segundos, seguro que más de uno terminó buscando sus discos cuando regresó a casa. OPETH hicieron un enorme concierto y en las caras de satisfacción de la gente se podía comprobar. Sus conciertos siempre se basan en lo mismo: interpretar los temas de una forma excelente con el menor número de parones posible. Así se pierde poco la intensidad. Recuerdo alguno que no fue así y bueno, mejor no comento el resultado. De esta forma fueron desgranando su repertorio, alternando temas de todas sus épocas, como Sorceress, con la que abrieron, pasando por Ghost of Perdition, Demon of the Fall, The Devil’s Orchad y Cups of Eternity. Tal y como podéis leer, su anarquía a la hora de formar el set list es total. Para la recta final se dejaron lo más agradecido por parte del público, como suele ser habitual. In My Time of Need, la excelente The Drapery Falls y la inigualable Deliverance cerraron un concierto sobresaliente de una banda que siempre que quiere lo hace. Espero que pronto tengamos la oportunidad de verles, porque los setenta y cinco minutos de los que dispusieron en Rock The Coast se hicieron muy cortos.

RainbowUna vez acabada la exhibición de OPETH, una breve espera era lo que tocaba antes de cumplir el sueño de ver de nuevo a Rainbow en la península. Hablando de esperas, que los escenarios principales tengan apenas cinco minutos de descanso entre banda y banda está bien, pero quizás se debería ampliar ese descanso a al menos diez minutos. Tener un pequeño descanso para poder sentarte, comer y beber algo, e incluso ir al baño siempre es de agradecer. No voy a entrar en valoraciones de si esto es o no es RAINBOW, no me gusta perder el tiempo. Solo hay que ir a un concierto suyo para afianzarse en que sí llevan el nombre de la banda muy alto. El trabajo de toda la banda es excelente, ya sea en los temas de RAINBOW (quizás los más deseados) o los de DEEP PURPLE (quizás los más celebrados). Tales eran las ganas de ver a RAINBOW en Fuengirola que ni Mikael Stanne se los quisó perder: estuvo detrás de mi posición cantando y disfrutando cual niño pequeño. Ritchie Blackmore y sus chicos aparecieron en el escenario tras la correspondiente intro de Over the Rainbow. Lo hicieron con una gloriosa Spotlight Kid que sonó excelente. La continuación con I Surrender puso patas arriba el recinto del Castillo de Sohail. Ritchie es cierto que, por un lado, hace que los temas suenen un poco lentos. Tiene 74 años y prefiero esto a pregrabados. Cumple con creces la interpretación de los temas. Los que hacen un trabajo enorme dentro de la banda son especialmente dos personas. El primero, Ronnie Romero, el cual, ataviado con una camiseta de Manzano, dio una nueva lección de canto, de simbiosis con cualquiera de las voces que ha tenido Ritchie a su cargo en sus dos bandas principales. Por otro lado, es un placer ver muy centro al gran Jens Johansson detrás del hammond. El concierto continuó con una mágica Mistreated, una muy celebrada Since You Been Gone y la genial Man on the Silver Mountain. Ronnie, emocionado por haber conseguido que por fin RAINBOW volvieran a España, no dejaba opción a la duda. Su trabajo a las voces seguía siendo exquisito. Perfect Strangers y Black Night sonaron perfectas. El momento más mágico y maravilloso de la noche fue cuando, tras la instrumental Difficult to Cure, RAINBOW nos regalaron la fiestera All Night Long. Uno, que ya había tenido oportunidad de verles en directo, agradeció de sobremanera la inclusión de esta canción en el repertorio. Stargazer sirvió para una nueva exhibición tanto musical como de Ronnie Romero en cuestión de voz. Es increíble la facilidad que demuestra a la hora de adaptarse a las diferentes tesituras que definen los temas que interpreta. Una vez concluida la magia, llegaba el momento de fiesta con Long Live Rock ‘n’Roll. Os podéis imaginar la reacción del público… Ardía Rock the Coast!!! Burn y Smoke on the Water ponían el broche de oro a una actuación única. Respeto las opiniones ante lo visto, ya sea la formación o el tempo en algún momento. Lo que no hay duda es que las canciones suenan geniales, siendo honestos a la hora de ejecutarlas en riguroso directo, y demostrando que desde por qué fueron una de las mayores y mejores bandas del rock británico.

The DarknessDespués de ellos parecía que el festival se podía quedar desangelado, pero los siguientes en aparecer en escena se encargaron de despejar las dudas rápidamente. Probablemente fueron, en su debut, la gran esperanza del rock británico, pero en 2019 su evolución ha sido hacia una banda de Hard Rock sólido y que en directo no dan opción al aburrimiento. Puede que se hayan alejados de los grandes focos, fama, dinero y portadas sin trasfondo, pero, por suerte, hemos ganado una enorme banda que arrasó Fuengirola. Lo tenían difícil. Tocar tras el gran reclamo del festival y comenzando con un leve retraso debido a que el gran Ritchie Blackmore parecía que no quería dejar de tocar, The Darkness salieron al Main Stage 2 de Rock The Coast con ganas de tocar y convencer. Y lo hicieron con creces. Comenzaron con el single que les puso en el mapa del Rock ‘n’ Roll, Growing on me, continuando con Black Shuck. Quedaba claro que no habían venido a la costa malagueña de vacaciones, sino a montar la fiesta padre encima del escenario. Su fiesta. Love is Only a Feeling seguía, mostrando una gran dependencia de ese magnífico debut llamado Permission to Land. Con One Way Ticket recordaban su infravalorado segundo disco, pero La banda de los hermanos Hawkins se empeñó en seguir con el debut con la gran recepción por parte del público. Givin’ Up y Get Your Hands Off My Woman daban por finalizado mi presencia delante del escenario grande. Por desgracia me tenía que ir, pero Rock the Coast me ofreció una oportunidad única de quitarme una de las espinas clavadas durante muchos años. A THE DARKNESS les veremos el próximo invierno, en este caso reventando las salas, pero a la banda que coincidía en parte del tiempo nunca se sabe cuando lo volveremos a hacer.

Si de evolución hablaba en la crónica de la primera jornada, los noruegos Conception fueron un claro ejemplo de adelantados a su tiempo. Incomprendidos en sus tres primeros discos, su genial Flow tampoco sirvió para afianzarles dentro de la escena metalera a finales de los noventa. Ahora, tras más de veinte años de espera, han vuelto con un difícil EP titulado My Dark Symphony. Lo tildo de difícil porque cada escucha que le he dado he terminado con una sensación diferente. Nunca habían pisado los escenarios españoles, así que por fin tuvimos la suerte de verles encima de un escenario en la península ibérica. Solo costó casi tres cuartos de hora de retraso por diversos problemas técnicos. Mala suerte para una banda que se le vio con muchas ganas en su regreso, y mala suerte para un festival que hizo un brillante trabajo en la organización y que vio como uno de sus principales golosinas no podía comenzar su despliegue sonoro. Al final, lo consiguieron, pero el ambiente creado se había apagado en cierta manera. Aún así, los noruegos salieron y dieron, sin duda, lo mejor de ellos. A destacar, sin duda, el gran estado de forma de Roy Khan. Su voz estuvo fantástica a lo largo de toda su actuación, cosa que los que le habíamos visto con anterioridad con Kamelot, sabíamos que siempre tenía grandes noches. Por otro lado, la labor de Tore Østby a la guitarra fue muy fina y exquisita, sin desmerecen para nada la base rítmica. El repertorio se centró en su último EP, el cual interpretaron casi al completo. Un pequeño inciso en In Your Multitude, Flow y Parallel Minds, con A Million Gods, Gethsemane y la homónima respectivamente lo completarían. Sí, se dejaron muchas en el tintero, pero las circunstancias no daban más opción. Finalmente, tras apenas 40 minutos de concierto, la banda noruega fue obligada a bajarse del escenario. La decepción fue máxima, tanto por parte de CONCEPTION, los cuales se sentían muy cómodos encima del escenario, como para el público asistente, que llevábamos más de dos décadas esperando este momento. Roy Khan llegó a pedir tiempo para una única canción, pero era pasaban quince minutos por encima de la una de la madrugada y había que desmontar lo suyo, montar lo de DRY RIVER y que estos hicieran su concierto, con el límite de hora a las dos de la madrugada. Entiendo el enfado por parte del público, pero la organización actuó correctamente. Si hubiera flexibilidad en el horario de cierre, se podría haber retrasado todo y el mal sería menor, pero teniendo una hora de cierre, más una banda esperando para subir a hacer un repertorio aún en menos tiempo del que le correspondía, la decisión fue dolorosa pero acertada.

MayhemTras la mala pata de Conception tocaba bajar a los escenarios principales para ver a sus compatriotas Mayhem. Una banda que se pasó años haciendo ridículo tras ridículo en directo y que desde hace no mucho están centrados en lo que deben hacer: tocar de la mejor forma posible. Su música y, sobretodo, la atmósfera de Deathcrush y De Mysteriis Dom Sathanas son imposibles de implementar en directo. Si nos olvidamos de este detalle, la banda sonó potente, con fuerza y sin perder el tiempo. Un par de parones mínimos para cambios de indumentarias, necesarias para el espectáculo llevado, y poco más. Fue de agradecer la profesionalidad de la banda para, primero, los que no somos grandes seguidores de ella, y luego, por el público que allí resistía tras dos jornadas muy intensas. Su repertorio estuvo centrado en la joya de la corona del Black Metal noruego, con algún pequeño inciso en parte de su discografía. Tras la parte central donde aparecieron encapuchados, la banda volvió a su imagen inicial, demostrando que no tienen carencias que esconder. Así nos llevaron al final del mismo al ritmo de Deathcrush. Un tanto abrupto ya que hubo grito de Pure Fucking Armageddon pero la banda no continuó. Eran las dos de la madrugada y supongo que las limitaciones de horario obligaron a acabar con la fiesta.

De esta forma tan brutal daba por finalizada la segunda y última jornada del festival. Un festival que ya ha anunciado su continuidad en 2020, con una segunda edición que seguro está a la altura de esta excelente primera. Ha costado muchos años, pero por fin lo tenemos. Tenemos un festival de primer nivel europeo. Tenemos un festival dirigido por un fan y creado para los fans. Cuidémoslo entre todos, por favor.

 

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